domingo, 13 de enero de 2019

PROPIOS DE LA MISA DE LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA


PRIMER DOMINGO DESPUES DE EPIFANÍA

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA
II clase, blanco
Gloria y Credo. Prefacio de la Epifanía.

La devoción especial que se dispensa a la Sagrada Familia de Jesús, María y José como el modelo de virtudes para todos los hogares católicos, se inició en el siglo XVII. Esta comenzó casi en forma simultánea en Canadá y en Francia: la Asociación de la Sagrada Familia fue fundada en Montreal en 1663, y las Hijas de la Sagrada Familia, en París, en 1674. Desde aquel tiempo, se han venido estableciendo otras numerosas congregaciones y asociaciones bajo el patronazgo de la Sagrada Familia, las cuales se han diseminado por todo el mundo. La archicofradía fue establecida por Pio IX en 1847. En 1893, León aprobó una fiesta para Canadá, y Benedicto XV extendió la Fiesta de la Sagrada Familia a toda la Iglesia y ordenó que fuese celebrada el primer domingo después de la Epifanía. Esta ha de ser la gran fiesta de las familias cristianas. Los padres aprendan de José la vigilancia, la solicitud y la diligencia. Las madres aprendan de María el amor, la modestia, el cuidado de los hijos. Los hijos deben aprender de Jesús la obediencia.

PROPRIUM MISSAE IN LINGUA LATINA

Introitus
Prov 23:24; 23:25
E
xsúltat gáudio pater Iusti, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quæ génuit te.
Ps 83:2-3
Quam dilécta tabernácula tua, Dómine virtútum! concupíscit et déficit ánima mea in átria Dómini.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in saecula saeculórum. Amen
Exsúltat gáudio pater Iusti, gáudeat Pater tuus et Mater tua, et exsúltet quæ génuit te.



Collecta
O
rémus.
Dómine Iesu Christe, qui, Maríæ et Ioseph súbditus, domésticam vitam ineffabílibus virtútibus consecrásti: fac nos, utriúsque auxílio, Famíliæ sanctæ tuæ exémplis ínstrui; et consórtium cónsequi sempitérnum:
Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.



Lectio
Léctio Epístolæ beáti Pauli Apóstoli ad Colossénses.
Col 3:12-17
Fratres: Indúite vos sicut elécti Dei, sancti et dilécti, víscera misericórdiæ, benignitátem, humilitátem, modéstiam, patiéntiam: supportántes ínvicem, et donántes vobismetípsis, si quis advérsus áliquem habet querélam: sicut et Dóminus donávit vobis, ita et vos. Super ómnia autem hæc caritátem habéte, quod est vínculum perfectiónis: et pax Christi exsúltet in córdibus vestris, in qua et vocáti estis in uno córpore: et grati estóte. Verbum Christi hábitet in vobis abundánter, in omni sapiéntia, docéntes et commonéntes vosmetípsos psalmis, hymnis et cánticis spirituálibus, in grátia cantántes in córdibus vestris Deo. Omne, quodcúmque fácitis in verbo aut in ópere, ómnia in nómine Dómini Iesu Christi, grátias agéntes Deo et Patri per ipsum.
R. Deo gratias.



Graduale
Ps 26:4
Unam pétii a Dómino, hanc requíram: ut inhábitem in domo Dómini ómnibus diébus vitæ meæ.
Ps 83:5.
Beáti, qui hábitant in domo tua, Dómine: in sǽcula sæculórum laudábunt te. Allelúia, allelúia,
Isa 45:15
Vere tu es Rex abscónditus, Deus Israël Salvátor. Allelúia.



Evangelium
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Lucam.
R. Gloria tibi, Domine!
Luc 2:42-52
Cum factus esset Iesus annórum duódecim, ascendéntibus illis Ierosólymam secúndum consuetúdinem diéi festi, consummatísque diébus, cum redírent, remánsit puer Iesus in Ierúsalem, et non cognovérunt paréntes eius. Existimántes autem illum esse in comitátu, venérunt iter diéi, et requirébant eum inter cognátos et notos. Et non inveniéntes, regréssi sunt in Ierúsalem, requiréntes eum. Et factum est, post tríduum invenérunt illum in templo sedéntem in médio doctórum, audiéntem illos et interrogántem eos. Stupébant autem omnes, qui eum audiébant, super prudéntia et respónsis eius. Et vidéntes admiráti sunt. Et dixit Mater eius ad illum: Fili, quid fecísti nobis sic? Ecce, pater tuus et ego doléntes quærebámus te. Et ait ad illos: Quid est, quod me quærebátis? Nesciebátis, quia in his, quæ Patris mei sunt, opórtet me esse? Et ipsi non intellexérunt verbum, quod locútus est ad eos. Et descéndit cum eis, et venit Názareth: et erat súbditus illis. Et Mater eius conservábat ómnia verba hæc in corde suo. Et Iesus proficiébat sapiéntia et ætáte et grátia apud Deum et hómines.
R. Laus tibi, Christe!
S. Per Evangelica dicta, deleantur nostra delicta.



Offertorium Luc 2:22
Tulérunt Iesum paréntes eius in Ierúsalem, ut sísterent eum Dómino.



Secreta
Placatiónis hostiam offérimus tibi, Dómine, supplíciter ut, per intercessiónem Deíparæ Vírginis cum beáto Ioseph, famílias nostras in pace et grátia tua fírmiter constítuas.
Per eundem Dominum nostrum Iesum Christum filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.






Praefatio de Epiphania Domini
V
ere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias agere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Quia, cum Unigenitus tuus in substántia nostræ mortalitátis appáruit, nova nos immortalitátis suæ luce reparávit. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus cumque omni milítia coeléstis exércitus hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:





Communio  Luc 2:51
Descéndit Iesus cum eis, et venit Názareth, et erat súbditus illis.



Postcommunio
Orémus.
Quos cœléstibus réficis sacraméntis, fac, Dómine Iesu, sanctæ Famíliæ tuæ exémpla iúgiter imitári: ut in hora mortis nostræ, occurrénte gloriósa Vírgine Matre tua cum beáto Ioseph; per te in ætérna tabernácula récipi mereámur:
Qui vivis et regnas cum Deo Patre, in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
R.
Amen.



PROPIOS DE LA MISA TRADUCIDOS AL CASTELLANO




Introito, Proverbios 23, 24-25; Salmo 83,2-3

Salte de júbilo el padre del justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjense la que te dio a luz. Salmo: ¡Cuán amables son tus moradas, Dios de los ejércitos! Suspira y desfallece mi alma por morar en los atrios del Señor.  Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén.  Salte de júbilo el padre del justo, alégrense tu padre y tu madre, y regocíjense la que te dio a luz.



Oración Colecta


Señor nuestro Jesucristo, que sujeto a María y a José, consagraste la vida de familia con inefables virtudes; haz que, con el auxilio de ambos, nos instruyamos con los ejemplos de tu Sagrada Familia, y alcancemos su eterna compañía. Tú que vives y reinas con Dios Padre en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.


 


Epístola, San Pablo a los Colosenses 3,12-17


Hermanos: Revestíos, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, de entrañas de compasión, de bondad, humildad, mansedumbre y longanimidad, sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor os ha perdonado, así habéis de hacerlo también vosotros. Pero, sobre todo, tened caridad, que es vínculo de perfección.  Y la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados en un solo cuerpo: sed agradecidos. La palabra de Cristo more abundantemente entre vosotros, con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón, con gracia, las alabanzas de Dios. Cuanto dijereis o hiciereis, hacedlo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando gracias por él a Dios Padre.


 


Gradual, Salmo 26,4: Salmo 83, 5


Una sola cosa pido al Señor y deseo ardientemente: morar en la casa del Señor toda mi vida. Felices, Señor, los que habitan en tu casa; por los siglos de los siglos te alabarán.


 


Aleluya, Isaías 45,15


Aleluya, aleluya. Verdaderamente eres un Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. Aleluya.


 


Evangelio según san Lucas II, 42-52


Cuando tuvo Jesús doce años, subieron sus padres a Jerusalén, según la costumbre del día de la fiesta; y acabados aquellos días, cuando volvían, quedóse el niño Jesús en Jerusalén sin que sus padres lo advirtieran. Y, creyendo que estaba con los de la caravana, hicieron una jornada de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos. Mas, al no hallarlo, regresaron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, oyéndolos y preguntándoles. Todos cuantos le oían se pasmaban de su sabiduría y de sus respuestas. Y al verle, se admiraron. Y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira como tu padre y yo te buscábamos angustiados. Y les respondió: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debo ocuparme en las cosas que son de mi Padre? Más ellos no entendieron lo que les habló. Y bajó con ellos y vino a Nazaret; y les estaba sujeto. Y su madre conservaba fielmente todos estos recuerdos en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres.


 


Ofertorio, San Lucas 2,22


Sus padres llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarle al Señor.


                                                             


                                                                    Secreta


Te ofrecemos, Señor, la hostia de reconciliación, suplicándote humildemente que, por intercesión de la Virgen, madre de Dios, y de San José, establezcas solidamente nuestras familias en tu paz y gracia. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo.




Prefacio de Epifanía.



En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues tu unigénito Hijo, apareciendo en la condición de nuestra mortalidad, nos ha regenerado con la nueva luz de su inmortalidad; y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:

 


Comunión,  San Lucas 2,51


Bajó Jesús con ellos, y vino a Nazaret, y les estaba sujeto.




Poscomunión.


Haz, Señor, Jesús, que aquéllos a quienes has confortado con celestiales sacramentos, imiten continuamente los ejemplos de la santa Familia, para que en la hora de nuestra muerte, saliéndonos al encuentro la gloriosa Virgen, tu Madre, y San José, merezcamos ser recibidos en los eternos tabernáculos: Tu que vives y reinas.


 

sábado, 12 de enero de 2019

LA LITURGIA DE ADORACIÓN PUBLICA DE LA SANTA IGLESIA CATÓLICA APOSTÓLICA Y ROMANA (IV) (ORNAMENTOS)

En primer lugar, pediros disculpas a todas las almas piadosas que tenéis a bien de leer este blog, ya que un servidor se encuentra en este momento en periodo de examenes universitarios y no dispone de mucho tiempo para escribir en este blog,  rogándoos así que me encomendéis en vuestras oraciones . En segundo lugar deciros que la catequesis de hoy  en lo relacionado a la liturgia de adoración pública de la Iglesia Católica Romana es una continuación de la catequesis anterior, porque si la anterior catequesis se centraba en los Vasos Sagrados, esta la vamos a centrar en otros elementos que son importantes para toda función litúrgica: Los Ornamentos. En esta catequesis vamos a hablar única y exclusivamente de los ornamentos más habituales en las Misas y otros actos litúrgicos que se celebran en las parroquias, ya que cuando en catequesis posteriores hablemos de los distintas clase  de Misa, hablaremos mas detalladamente de los ornamentos de la Misa Pontifical  ( aquella que celebra el Obispo en su diócesis, o en otra diócesis con la autorización del ordinario).

Los ornamentos litúrgicos se realizan en materiales ricos y preciosos con el fin de manifestar toda la Gloria, Honor y Majestad que merece la Augusta, Santisima e Indivisa Trinidad, así como la sacralidad que merece la Santa Misa. De hecho, si no remontamos al Antiguo Testamento, concretamente al Libro del Éxodo, en el capitulo 28  por poner un ejemplo,  en el que se recoge la institución de los sacerdotes de la Antigua Ley, se citan algunos ornamentos propios del culto sacrificial del Antiguo Testamento, pudiendo ver en la descripción de estos que se debían  realizar en los mejores materiales. 

El trasfondo sagrado de los ornamentos  se puede en este pasaje del capitulo 50 del Libro del Eclesiástico, el cual se aplica también al culto católico: “Simón, hijo de Onías, sumo sacerdote, quien en su vida restauró la casa, y en sus días fue consolidado el santuario...”; quien era “como el sol radiante sobre el templo del Altísimo... cuando se ponía los ornamentos de ceremonia y se vestía con las ropas suntuosas; cuando subía al altar santo y hacía resplandecer los ámbitos del santuario...”


Aarón, primer Sumo Sacerdote de Israel
llevando los ornamentos propios del sumo sacerdote de la Antigua Ley     
Padre Pío de Pietrelcina, llevando los ornamentos  propios del
Sacerdote Católico 
Obviamente, el significado, la forma y el origen tanto de los ornamentos del culto sacrificial de la Antigua Ley como los del culto sacrificial de la Santa Misa difieren el uno del otro. El origen de estos últimos hay buscarlos  en la indumentaria greco-romana. En efecto, el mismo tipo de vestidos que usaba la población civil, usaba el clero en el culto. Esto se puede comprobar en el arte de las catacumbas; por ejemplo, en la ‘Fractio panis’ de la Capella graeca y en el fresco de la cámara de los sacramentos de San Calixto.  A través de los siglos, han ido teniendo notables modificaciones, aunque conservando en algo su forma primitiva. 
El significado espiritual de los ornamentos se puede definir como profundamente alegórico y edificante, estos a su vez simbolizan las virtudes de las cuales debe estar adornado el ministro de Cristo (‘Imitamini quod tractatis’) . Para acabar esta introducción se podría decir que ante los ojos de los fieles, los ornamentos son como una lección que se hallara escrita en un libro de catecismo. 
Los distintos ornamentos que usa el Sacerdote en la Santa Misa y en otros actos litúrgicos (Sacramentos, Oficios, Procesiones, Ritos funerarios, Exposiciones y demás actos de adoración de la Iglesia Católica Romana), son los siguientes:  


-Amito: Es una vestimenta rectangular blanca, de lino, que recubre el cuello y los hombros, ceñida al cuerpo por dos cintas. Simboliza un escudo de salvación tal y como dice el apostol San Pablo a los Efesios: “Tomad el yelmo de la salvación...” . El Sacerdote, antes de ponerlo sobre sus hombros, lo pone sobre su cabeza. En el ámbito monástico, los religiosos cuando van a celebrar lo llevan cubriendo su cabeza hasta llegar al Altar, en lugar de cubrirse, como lo hacen los sacerdotes regulares, con el bonete. La oración que reza el Sacerdote al vestir este ornamento dice así: Impone, Domine, capiti meo galeam salutis, ad expugnandos diabolicos incursus.  ( En castellano: Pon, Señor, sobre mi cabeza el yelmo de salvación, para rechazar los asaltos del enemigo )
-Alba: Es una larga vestidura de lino blanco, que simboliza la pureza del corazón, así como la pureza de la cual deber estar revestido el sacerdote para celebrar dignamente los sagrados misterios. Esto lo expresa muy bien la oración que recita el Sacerdote cuando reviste el ornamento: Dealba me, Domine, et munda cor meum; ut, in sanguine Agni dealbatus, gaudiis perfruar sempiternis.  (En castellano:  Hazme puro Señor, y limpia mi corazon, para que, santificado por la Sangre del Cordero, pueda gozar de las delicias eternas. ).
-Cíngulo: Es un cordel, que puede ser blanco o del mismo color de la casulla, se utiliza para ceñir el alba al talle y es emblema de la pureza y la castidad, viendo así que ceñirse significa mortificar las pasiones. Así mismo lo manifiesta la oración que reza el Sacerdote al ponerse este ornamento: Praecinge me, Domine, cingulo puritatis, et extingue in lumbis meis humorem libidinis; ut maneat in me virtus continentiae et castitatis. ( En castellano: Cíñeme Señor con el cíngulo de Tu pureza, y borra en mis carnes el fuego de la concupiscencia, para que more siempre en mi, la Virtud de la continencia y la castidad.)
-Manípulo: Este ornamento es una banda de tela,  que pende del brazo izquierdo del celebrante, del color litúrgico correspondiente (el mismo que el de la casulla y la estola). Lleva tres cruces: una obligatoria, en el centro y dos en las extremidades. Simboliza los frutos de las buenas obras, la recompensa por el esfuerzo doloroso y la lucha: es deber del Sacerdote no temerle ni al sufrimiento ni al trabajo. Así se expresa en la oración que recita el Sacerdote al ponerlo en el brazo izquierdo: Merear Domine, portare manipulum fletus et doloris; ut cum exsultatione recipiam mercedem laboris. (En castellano: Merezca Señor, llevar el manipulo del llanto y del dolor, para poder recibir con alegría el premio de mis trabajos.  )

-Estola: Es una banda longitudinal de seda, del mismo color que la casulla, y que el sacerdote coloca alrededor de su cuello, cruzándola sobre el pecho y ajustándola con el cíngulo.Presenta  una crucecita en el medio ( y que al colocársela queda a la altura del cuello), que el sacerdote besa antes de ponérsela. Significa el poder espiritual y la dignidad sacerdotal, así como la dignidad del primer hombre, del hombre antes del pecado original (creado a imagen y semejanza de Dios). Esto se recoge en la oración que el Sacerdote realiza al colocársela: Redde mihi, Domine, stolam immortalitatis, quam perdidi in praevaricatione primi parentis; et, quamvis indignus accedo ad tuum sacrum mysterium, merear tamen gaudium sempiternum. (En castellano: Devuélveme Señor, la estola de la inmortalidad, que perdí con el pecado de mis primeros padres, y aun cuando me aceptas sin ser digno a celebrar tus Sagrados Misterios, haz que merezca el gozo Eterno.)
-Casulla: Es el ornamento más exterior y más importante de todos. Se puede decir que es el emblema y símbolo de la virtud real del amor divino y la caridad: la virtud cardinal del Sacerdote es el amor. Esta noble casulla es el vestido sacerdotal por excelencia. También es simbólicamente el yugo del Señor: porque se coloca sobre los hombros,  viendo esto perfectamente en la oración que recita el Sacerdote al revestirla: Domine qui dixisti: Jugum meum suave est et onus meum leve: fac, ut istud portare sic valeam, quod consequar tuam gratiam. Amen. ( En castellano: Señor que has dicho, mi yugo es suave, y mi carga liviana, haz que la lleve a  tu manera y consiga tu gracia. Amen. )


Al igual que el Sacerdote, cuando se celebra la Misa Solemne el Diácono y el Subdiácono visten amito, alba y cíngulo; pero sobre ellos, el Diácono viste el manípulo y además se pone la estola cruzada, desde el hombro izquierdo hasta la derecha de la cintura, poniendo sobre sí la dalmática. A diferencia de este, el Subdiácono pone sobre sí la tunicela, que guarda ciertas similitudes con la dalmática. Se recomienda que la tunicela sea un poco mas corta y menos decorada. Así pues, aquí os dejo una foto de una Misa Solemne donde se aprecia al Diácono y al Subdiácono portando sus respectivos ornamentos. 

-Capa pluvial: Para acabar la catequesis litúrgica de hoy, acabamos hablando de este ornamento, el cual se coloca sobre los hombros y se fija en el pecho.  Se utiliza generalmente para el canto del Asperges ( o Vidi aquam si es tiempo de Pascua) dentro de la Misa Dominical, así como para las Vísperas, para la Exposición del Santísimo Sacramento y para cualquier otra ceremonia solemne fuera de la Santa Misa. Normalmente en la Primera Misa de un neosacerdote o misacantano, el que lleva este ornamento es el llamado Presbítero Asistente (del cual hablaremos cuando tratemos los privilergios litúrgicos de la Iglesia en España)  En la Misa Pontifical, además de este último, los portainsignias (de los cuales hablaremos cuando tratemos las distintas clases de Misa) llevan también este ornamento. 







sábado, 5 de enero de 2019

PROPIOS DE LA MISA DEL 6 DE ENERO: EPIFANÍA DEL SEÑOR,


6 de enero

LA EPIFANÍA DEL SEÑOR



I clase, blanco

Gloria, Credo, prefacio de Epifanía y comunicantes propios



La palabra Epifanía significa manifestación. La Santa Madre Iglesia, en esta Misa, conmemora una triple manifestación de Nuestro Señor Jesucristo: La primera  ante los Magos, esto es, ante los gentiles; en su Bautismo, cuando una voz desde los cielos declaró: “Este es mi Hijo amado” ; y en el milagro de convertir el agua en vino, en las Bodas de Caná.



PROPRIUM MISSAE IN LINGUA LATINA



Introitus
Malach 3:1; 1 Par 29:12
Ecce, advénit dominátor Dóminus: et regnum in manu eius et potéstas et impérium
Ps 71:1
Deus, iudícium tuum Regi da: et iustítiam tuam Fílio Regis.
V. Glória Patri, et Fílio, et Spirítui Sancto.
R. Sicut erat in princípio, et nunc, et semper, et in saecula saeculórum. Amen
Ecce, advénit dominátor Dóminus: et regnum in manu eius et potéstas et impérium





Collecta




Orémus.



Deus, qui hodiérna die Unigénitum tuum géntibus stella duce revelásti: concéde propítius; ut, qui iam te ex fide cognóvimus, usque ad contemplándam spéciem tuæ celsitúdinis perducámur.
Per eundem Dominum nostrum Iesum Christum filium tuum, qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti, Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.





Lectio
Léctio Isaíæ Prophétæ.
Is 60:1-6
Surge, illumináre, Ierúsalem: quia venit lumen tuum, et glória Dómini super te orta est. Quia ecce, ténebræ opérient terram et caligo pópulos: super te autem oriétur Dóminus, et glória eius in te vidébitur. Et ambulábunt gentes in lúmine tuo, et reges in splendóre ortus tui. Leva in circúitu óculos tuos, et vide: omnes isti congregáti sunt, venérunt tibi: fílii tui de longe vénient, et fíliæ tuæ de látere surgent. Tunc vidébis et áfflues, mirábitur et dilatábitur cor tuum, quando convérsa fúerit ad te multitúdo maris, fortitúdo géntium vénerit tibi. Inundátio camelórum opériet te dromedárii Mádian et Epha: omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes.
R. Deo gratias.



Graduale
Isa 60:6; 60:1
Omnes de Saba vénient, aurum et thus deferéntes, et laudem Dómino annuntiántes.
V. Surge et illumináre, Ierúsalem: quia glória Dómini super te orta est. Allelúia, allelúia
Matt 2:2.
Vídimus stellam eius in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum. Allelúia.



Evangelium
Sequéntia sancti Evangélii secúndum Matthǽum
R. Gloria tibi, Domine!
Matt 2:1-12
Cum natus esset Iesus in Béthlehem Iuda in diébus Heródis regis, ecce, Magi ab Oriénte venerunt Ierosólymam, dicéntes: Ubi est, qui natus est rex Iudæórum? Vidimus enim stellam eius in Oriénte, et vénimus adoráre eum. Audiens autem Heródes rex, turbatus est, et omnis Ierosólyma cum illo. Et cóngregans omnes principes sacerdotum et scribas pópuli, sciscitabátur ab eis, ubi Christus nasceretur. At illi dixérunt ei: In Béthlehem Iudae: sic enim scriptum est per Prophétam: Et tu, Béthlehem terra Iuda, nequaquam mínima es in princípibus Iuda; ex te enim éxiet dux, qui regat pópulum meum Israel. Tunc Heródes, clam vocátis Magis, diligénter dídicit ab eis tempus stellæ, quæ appáruit eis: et mittens illos in Béthlehem, dixit: Ite, et interrogáte diligénter de púero: et cum invenéritis, renuntiáte mihi, ut et ego véniens adórem eum. Qui cum audíssent regem, abiérunt. Et ecce, stella, quam víderant in Oriénte, antecedébat eos, usque dum véniens staret supra, ubi erat Puer. Vidéntes autem stellam, gavísi sunt gáudio magno valde. Et intrántes domum, invenérunt Púerum cum María Matre eius,
hic genuflectitur ei procidéntes adoravérunt eum. Et, apértis thesáuris suis, obtulérunt ei múnera, aurum, thus et myrrham. Et re sponso accépto in somnis, ne redírent ad Heródem, per aliam viam revérsi sunt in regiónem suam,
R. Laus tibi, Christe!
S. Per Evangelica dicta, deleantur nostra delicta.



Offertorium Ps 71:10-11
Reges Tharsis, et ínsulæ múnera ófferent: reges Arabum et Saba dona addúcent: et adorábunt eum omnes reges terræ, omnes gentes sérvient ei.



Secreta
Ecclésiæ tuæ, quǽsumus, Dómine, dona propítius intuere: quibus non iam aurum, thus et myrrha profertur; sed quod eisdem munéribus declarátur, immolátur et súmitur, Iesus Christus, fílius tuus, Dóminus noster:
Qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.



Praefatio de Epiphania Domini
Vere dignum et iustum est, æquum et salutáre, nos tibi semper et ubique grátias agere: Dómine sancte, Pater omnípotens, ætérne Deus: Quia, cum Unigenitus tuus in substántia nostræ mortalitátis appáruit, nova nos immortalitátis suæ luce reparávit. Et ídeo cum Angelis et Archángelis, cum Thronis et Dominatiónibus cumque omni milítia coeléstis exércitus hymnum glóriæ tuæ cánimus, sine fine dicéntes:



Communio  Matt 2:2
Vídimus stellam eius in Oriénte, et vénimus cum munéribus adoráre Dóminum.



Postcommunio
Oremus.
Præsta, quǽsumus, omnípotens Deus: ut, quæ sollémni celebrámus officio, purificátæ mentis intellegéntia consequámur.
Per Dominum nostrum Iesum Christum, Filium tuum: qui tecum vivit et regnat in unitate Spiritus Sancti Deus, per omnia saecula saeculorum.
R. Amen.









PROPIOS DE LA MISA TRADUCIDOS AL CASTELLANO



Introito, Malaquías 3,1; 1 Paralipómenos 29,12. ; Salmo.- 71,1.


Ya viene el Señor, el Dominador, y en su mano están el reino, y la potestad, y el imperio. Salmo: ¡Oh Dios!, da al Rey tu juicio, y al Hijo del Rey tu justicia. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre por los siglos, de los siglos. Amén. Ya viene el Señor, el Dominador, y en su mano están el reino, y la potestad, y el imperio.

Oración Colecta

¡Oh Dios!, que en este día revelaste tu Unigénito a los gentiles por medio de una estrella, concede propicio que los que ya te conocemos por la fe, seamos conducidos hasta contemplar tu hermosura y tu grandeza. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo tu Hijo, el cual vive y reina contigo en la Unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos los siglos de los siglos.

Epístola, Profeta Isaías 60, 1-6


¡Levántate, Jerusalén, resplandece!, que ya se alza tu luz y se levanta sobre ti la gloria del Señor. Las tinieblas cubren la tierra y los pueblos están en tinieblas, mientras viene a ti el Señor y en ti se manifiesta su gloria. Las naciones caminan hacia tu luz y los reyes hacia la claridad de tu aurora. Levanta los ojos y mira en torno de ti: todos se reúnen y vienen a ti; de lejos llegan tus hijos y tus hijas son traídas en brazos. A esta vista, resplandecerás, tu corazón palpitara y se dilatará; porque hacia ti afluirán los tesoros del mar y las riquezas de los pueblos llegarán a ti. Una oleada de camellos y dromedarios de Medián y de Efa te inundarán; de Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso y cantando los loores del Señor.


Gradual, Profeta Isaías 60,6 ; 60,1


De Sabá vendrán todos trayendo oro e incienso y cantando los loores del Señor. ¡Levántate, Jerusalén, resplandece!, porque se levanta sobre ti la gloria del Señor.




Aleluya, San Mateo 2-2


Aleluya, aleluya. Vimos su estrella en el Oriente, y venimos con presentes a adorar al Señor. Aleluya.


Evangelio según san Mateo II, 1-12


Cuando hubo nacido Jesús en Belén de Judá, en tiempo del rey Herodes, unos magos vinieron del Oriente a Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?, Porque hemos visto su estrella en Oriente y venimos a adorarle. El rey Herodes, al oír esto, se turbó, y toda Jerusalén con él. Y, convocados todos los príncipes de los sacerdotes y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Y ellos le dijeron: En Belén de Judá, porque así está escrito por el profeta: ‘Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la más pequeña de las ciudades del reino de Judá; porque de ti ha de salir el Caudillo que rija a mi pueblo Israel’. Entonces Herodes, llamando en secreto a los Magos,  se informó de ellos cuidadosamente acerca del tiempo en que les apareció la estrella, y enviándoles a Belén, les dijo: Id, e informaos cuidadosamente del Niño; y cuando le hayáis encontrado, hacédmelo saber, para que yo también vaya a adorarle. Ellos, después de oír al rey, se fueron. Y he ahí que la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al verla de nuevo se alegraron sobremanera y, entrando en la casa, hallaron al Niño con María, su madre (de rodillas), y, postrados, le adoraron; y, abiertos sus tesoros, ofreciéronle dones: oro, incienso y mirra. Mas, divinamente avisados en sueños para que no volviesen a Herodes, regresaron por otro camino a su país.


Ofertorio, Salmo 71,10-11


Los reyes de Tarsis y de las islas le pagarán el tributo; los reyes de Arabia y de Sabá le traerán presentes. Le adorarán todos los reyes de la tierra, todos los pueblos le servirán.


Secreta


Te rogamos, Señor, mires propicio los dones de tu Iglesia, en los que ya no se ofrece oro, incienso, ni mirra, sino lo que con estos mismos dones se significa, se inmola y se recibe, Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. El cual vive y reina contigo.


 


Prefacio de Epifanía.


En verdad es digno y justo, equitativo y saludable, darte gracias en todo tiempo y lugar, Señor, santo Padre, omnipotente y eterno Dios, pues tu unigénito Hijo, apareciendo en la condición de nuestra mortalidad, nos ha regenerado con la nueva luz de su inmortalidad; y por eso, con los Ángeles y los Arcángeles, con los Tronos y las Dominaciones, y con toda la milicia del ejército celestial, cantamos un himno a tu gloria, diciendo sin cesar:


 


Comunión, San Mateo 2,2


Hemos visto su estrella en el Oriente, y venimos con presentes a adorar al Señor


                                                         


                                                                      Poscomunión


Haz, te rogamos, ¡oh Dios omnipotente!, que, purificado nuestro espíritu, comprenda el misterio que celebramos con estos solemnes oficios. Por nuestro Señor Jesucristo.